Cuando Vicente Fox estaba por abandonar la residencia oficial de Los Pinos, se informó que se llevaría con él, más de tres millones de documentos oficiales de su gestión, mismos que había ordenado digitalizar para ponerlos al servicio del Centro Fox. Entonces nadie prestó atención, el tema era el nuevo habitante de Los Pinos, no el saliente. La digitalización de esa suma de documentos, ya que no de hojas, entendiendo que un documento puede contener más de una, se antoja un trabajo arduo y para el que se requieren muchas manos trabajando con la ayuda de muchas computadoras. Un archivo histórico tan grande, destinado sólo a montarlo en un centro de estudios que el expresidente aún no concluye, pero que ya lleva su nombre, además de insinuar una presunción del tamaño del archivo, es innecesario. Sabiendo que Felipe Calderón no fue su candidato, más aún, fue un secretario de despacho al que regañó en público ocasionando su renuncia a la Secretaría de Energía y con el riesgo eminente d...